Para mi hija Magaly
... durmiendo está la menor de mis hijas, tan dulce,
tan rendida, tan pequeña, ... tan resguardada por Dios y por la fe de las almas
buenas, está allí abrazando su mascota que por sus sueños trepa, está allí como
un dulce ángel que inmortal sueña muy afanado la paz de la Tierra.
Vive con ojitos cerrados su fervor entre suspiros
como si fuera un capullo de rosa, escapada del mágico fulgor de una estrella,
... en mi corazón siempre está ella con su sonrisa tan inocente y tan bella,
siempre presente en mi alma que por sus ocurrencias se enmiela.
Es un ser maravilloso que ha enternecido mi
existencia, y entre mis lagrimas de felicidad la contemplo y reconozco en ella
una bendición que atesora toda mi atención la cual me da las fuerzas para
conquistar cualquier montaña por alta que sea, en mis latidos de padre está su
imborrable huella.
Atentamente
MILMAYOS
















