Para acercarme a ti,
cierro mis ojos
mi alma sale a tu encuentro
se aproxima a tu perfume
de mandarinas y jardín,
te busca y te encuentra
tan entregada a tu dulce vivir,
te lleva una hermosa
rosa que vale
mucho para mi,
roja por la pasión
ante el amor,
roja porque se cuece
en el fuego lento
del dolor cuando
no se de tí,
roja para detener
el odio y la envidia
de quien censura
desde su infierno
lo nuestro,
roja por ser la sangre
derramada por Jesús
para lavar los pecados
de todos,
roja porque así es la valentía
de los que luchan por el amor
sobre todas las cosas,
roja como nuestros corazones
en uno solo,
que en cada latido
te extraña
cuando no sabe
nada de tí.
Cuando mi vida
se extingue, lentamente
si no estas aquí.
Milmayos
